Martes, 04 de abril de 2006
En está parte de la nota, Lernoud habla de los dos primeros discos de Fito, entrelazando las letras llega a una postura casi de alabanza a aquel veinteañero Páez.
Gracias Fito por estos rock and roles de la lucidez, y también gracias por no convertirte en un llorón de la amargura subdesarrollada ni un payador de mitin político. Estuviste bien cuando le esquivaste el bulto a la amargura y recibiste un shock eléctrico con García, aprendiste a demoler hoteles y formas caducas de comunicación.
Y de ahí salió el nuevo Páez, el que saca las rumbas de su piano, a pesar de las tres agujas que tiene en la cabeza, el tipo que sabe que hay que “cambiar para sentirse vivo” y que no es que ya no crea; “es que las cosas han cambiado un poco y es mi corazón el que decide”. El rosarino en Budapest, este “pobre indio de colonias” lanzado al mundo, siguió con sus “Giros, con su cielo y su estado de coma, , juntando información, imaginándose en otro lugar, queriendo ser otro”.
Ahí se dio cuenta que ese bandoneón , que parecía de otro tipo, era de él, y entonces siguió caminando igual, silbando un tango oxidado. Escúchenlo sonar y díganme si no es moderno muchachos de la new wave. Escúchenlo cantar y díganme si no es argentino, predicadores de la identidad caduca de los museos. Díganme si a pesar de que la voz no le alcanza para lo que tiene adentro, Fito no está cantando lo que nos pasa, es un torbellino de música e ideas.
Fito nos grita: “tengo una canción en la cabeza y no puedo parar”, tengo que inventar la vida “por que yo no tengo mapa en este mundo”. Este tipo que “viene a ofrecer su corazón”, en una canción estremecedora, sabe que “no es tan simple como abrir el pecho y sacar el alma”, aunque allí está la “luna de los pobres, siempre abierta” y entonces; “¿quién dijo que todo está perdido?”. Escucho este disco y se me pone la piel de gallina. ¿Cómo puede decir tan claramente “que a veces somos inhumanos y otras veces lo queremos ser”?. ¿Cómo puede ser que a los veintidós años ya sepa que somos “Narciso y Quasimodo” al mismo tiempo y quiera establecer contacto con “un acercamiento, una señal, un paso al frente; no existen palabras si uno manda lo que siente”
Y encima de todo, bancáte esa bagüala cantada con voz quebrada, ese grito ancestral con teclados electrónicos que canta el “apocalipsis de abajo, cuando el negro animal del trabajo suba en un rayo de luz, en un orgasmo popular que nunca se acabe, con esa gente de todos los lados que cargan con todo el dolor” de la injusticia del mundo. Esa bagüala feroz y emocionada en la que Fito puso su sueño de un día utópico en el que la vida pueda ser de todos.
¿Y ese tanguito extraño de los enamorados que “en el baño de un bar sellaron todo con un beso”?. Para qué voy a seguir intentando escribir sobre la música y las letras de este verdadero campeón argentino, si allí están los discos que hablan por sí solos.
Esos discos donde tira un cable a tierra para acercarse a nosotros, porque nos quiere pedir: “no creas que perdió sentido todo”, hay una vida por delante y es hermosa, con sus giros y su sangre, si la vivís tratando de crecer, y no de sentar cabeza.
Por: Mario Alvarez | NOTAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
¡Es la cama de una chica a quien dudo conocer, ves tu poster en el cuarto, no sabés donde correr!. ¿Y si vieras este blog Fito?
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com