Lunes, 27 de febrero de 2006
La negra, un poco de la historia de esta mujer que entonó tantas veces “Yo vengo a ofrecer mi corazón” que muchas personas creen que es de su autoría.
Amiga de los ídolos del rock nacional Mercedes es una de las artistas más importantes de nuestro país.
Una biografía suele ser un cómodo ataúd que, como tal, encierra y deja de lado circunstancias adversas. Para no caer en la comodidad, sólo algunos rasgos de la vida azarosa de Mercedes Sosa apuntará este breve y olvidable artículo. Como músico popular de folclore la carrera de la artista tuvo su bautismo discográfico a mediados de la década del 60 con Canciones con Fundamento. El trabajo, editado de manera independiente, fue la clave por donde la voz de Sosa dibujaba en la imaginación del oyente los mitos y tradiciones que construían un escenario. Puestas las bases, logró actuar por primera vez en el Festival Cosquín y al tiempo grabar un tema en la obra Romance de la muerte de Juan Lavalle de Ernesto Sábato y Eduardo Falú.
Luego de publicar los seminales Yo no canto por cantar, Hermano y Para cantarle a mi gente, Sosa comprendió que debía expandir su mundo, valga la paradoja, hacia otros más distantes. En ese peregrinaje que la llevó por ciudades de Europa y Oriente conoció a Ariel Ramírez –autor de la mítica Misa Criolla– quien le ofreció que grabara la obra conceptual Mujeres Argentinas.
El inicio de la década del 70 la enfrentó con una serie de álbumes antológicos para su carrera como El grito de la tierra y Navidad con Mercedes Sosa, obras que incluían Canción con todos, Cuando tenga la tierra y La Navidad de Juanito Laguna. A la vez, participó en el filme El Santo de la Espada, de Leopaldo Torre Nilsson, sobre la vida del General José de San Martín, padre de la Patria de los argentinos. Al año regresó al séptimo arte pero esta vez participando en el film Guemes (La tierra en armas) en rol de Juana Azurduy. También son de esa época los discos Cantata Sudamericana, Mercedes Sosa y el inmejorable álbum que homenajeaba al folclorista Atahualpa Yupanqui.
La Negra y su entorno histórico
Paralelamente a los años de éxito de la artista, la Argentina vivía momentos desesperantes: la dictadura militar acechaba el país y con ello la violencia era moneda corriente. Parte del material discográfico de esa época es de alguna manera la respuesta hacia el caos institucional que, irónicamente, no cambiaría con la llegada de la democracia en 1973. Peor aún: en el patio trasero de la libertad se estaba cocinando algo inédito para la historia Argentina. Así, luego del derrocamiento de Isabel Martínez de Perón, la Junta Militar comandada por Jorge Rafael Videla sólo trajo más sangre, terror y muerte.
Después de que irrumpiera la policía durante un concierto de la artista en la ciudad de La Plata, donde fue detenida junto a los 350 espectadores, Mercedes Sosa decidió exiliarse. París fue el primer destino; luego Madrid. Corrían los años 80. Sin embargo, la cantante regresó al país en 1982 para una serie de actuaciones en el Teatro Opera. Es importante la conexión que en ese momento hizo con figuras del rock. Hasta ese entonces era visto como algo inédito la unión entre artistas ajenos al folklore. En aquella oportunidad León Gieco, Charly García y Nito Mestre acompañaron a La Negra en una serie de temas clásicos del rock argentino.
Una vez instalada la democracia en la Argentina, Mercedes Sosa gozó del calor del público y la crítica, los que en ningún momento le fueron infieles. Tal vez de todos esos años de joven libertad quede como estandarte el trabajo Mercedes Sosa 86 el cual se nutre de la tradición folclórica que cultivó la artista en los 60 y 80 más el agregado en los 80 del acercamiento hacia el rock y la música del Brasil. También es una década de actuaciones fuera del país. Así los 80 los cerró con el reconocimiento de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Francesa.
Era de justicia
Sensiblemente contemporánea de su tiempo, los años de la presidencia de Carlos Saúl Menem la tuvieron como una voz solidaria y rebelde. No hubo acto o marcha de repudio en la que su voz no diera el presente. Mientras tanto, en el exterior su obra era también reconocida. Durante una gira fue declarada Visita ilustre de Texas y de Houston; obtuvo la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador; la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus 30 años de difusión del canto latinoamericano; y el Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas. Finalmente, el nuevo milenio es para Mercedes Sosa otro tiempo de éxitos. Como si la artista argentina viviera un perpetuo clima de éxtasis, algo que sólo le pueden dar sus fieles oyentes alrededor del mundo. Y son muchos.
Por: Mario Alvarez | CAMARADAS | Comentarios (1) | Referencias (0)
FITO ES UN GRANDE.....UN EJEMPLO DE EJEMPLOS....GRACIAS MARIO POR DARME LA POSIBILIDAD DE LEER ESTA INFORMACION TODAS LAS SEMANAS....
FIRMA:_ F.A.D.R
FEDE | 02-03-2006 21:07:03
¡Es la cama de una chica a quien dudo conocer, ves tu poster en el cuarto, no sabés donde correr!. ¿Y si vieras este blog Fito?
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