Martes, 21 de febrero de 2006
Fito cuenta sus primeros pasos a su manera. Que mejor verdad que la de él. Fuente: La vida después de la vida de Horacio Vargas.
Tengo la sensación de herida a través de esta ciudad. Sin duda, no había nada y de golpe: ¡Ey chico! Ya es hora: al mundo. Balcarce 681.
Fue una gran casa, una infancia divina y una melancolía espantosa de Robelito y casa Tía. Lo primero fue la música y la Municipalidad. Los expedientes y Piazzolla. Gershwin y el maní con chocolate. Comuníquese y archívese. Domingo a la tarde con papá frente a la tele.
Viernes, cine de terror y fútbol con o sin Carlitos. Mucha Coca Cola y las primeras tomas desde arriba en un baño amarillo / locación / int. Día y noche de un chico masturbándose. Mi vieja se había ido hace rato y algo de mí con ella. La escuela fue un plomo, sabía que no iba a aprender nada ahí y así fue. Lo más interesante pasaba arriba del 200 de ida y del 56 de vuelta . Las chicas el Rock And Roll, los milicos y el detestable color gris de cada calle, del que siempre estoy huyendo. El primer polvo pasó: ¿para esto me operé?
De todas maneras me enamoré, me emborraché, conozco todos los bares aquí aunque sea de nombre y todas las caras que me hicieron feliz, recuerdo los abrazos d un montón de gente y la increíble sensación de que yo podía vivir. Hoy tengo en casa un enorme container, un poderoso container lleno de amor, de un infinito caudal que me fue brindando, casi como un don, esta mágica y puta ciudad.
Por: Mario Alvarez | NOTAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
¡Es la cama de una chica a quien dudo conocer, ves tu poster en el cuarto, no sabés donde correr!. ¿Y si vieras este blog Fito?
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